{"id":14126,"date":"2021-06-01T11:20:48","date_gmt":"2021-06-01T09:20:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.stepienybarno.es\/blog\/?p=14126"},"modified":"2021-06-04T13:46:13","modified_gmt":"2021-06-04T11:46:13","slug":"continuidad-de-las-miradas-una-poetica-arquitectonica-por-angel-martinez-garcia-posada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/stepienybarno.es\/blog\/2021\/06\/01\/continuidad-de-las-miradas-una-poetica-arquitectonica-por-angel-martinez-garcia-posada\/","title":{"rendered":"CONTINUIDAD DE LAS MIRADAS: UNA PO\u00c9TICA ARQUITECT\u00d3NICA  _ por \u00c1ngel Mart\u00ednez Garc\u00eda-Posada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/stepienybarno.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Lovell-Health-House-1927-Richard-Neutra-Los-Angeles-.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-14127\" title=\"Lovell Health House, 1927 Richard Neutra Los Angeles\" src=\"https:\/\/stepienybarno.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Lovell-Health-House-1927-Richard-Neutra-Los-Angeles--350x262.jpg\" alt=\"Lovell Health House, 1927 Richard Neutra Los Angeles\" width=\"350\" height=\"262\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"left\">Hoy nos animamos a rescatar este texto tan potente que en su d\u00eda nos mand\u00f3 \u00c1ngel Mart\u00ednez Garc\u00eda-Posada.<\/p>\n<p align=\"left\">Se trata de un joven arquitecto sevillano, apasionado de la arquitectura (y sus l\u00edmites), entregado profesor y mejor persona.<\/p>\n<p align=\"left\">A ver qu\u00e9 os parece.<\/p>\n<p align=\"left\"><!--more--><\/p>\n<h4 align=\"left\"><strong>Continuidad de las miradas: una po\u00e9tica arquitect\u00f3nica<\/strong><\/h4>\n<p>En 1956 la Asociaci\u00f3n de Arquitectos de Alberta, Canad\u00e1, invit\u00f3 a Richard Neutra a impartir una serie de conferencias cuya transcripci\u00f3n fue difundida entre nosotros por Nueva Visi\u00f3n dos a\u00f1os m\u00e1s tarde con el t\u00edtulo <em>Un nuevo Renacimiento human\u00edstico en arquitectura<\/em>. En uno de sus pasajes, \u201cAmbiente artificial versus fisiolog\u00eda b\u00e1sica\u201d, el autor \u2013excelente escritor y conferenciante\u2013 postulaba que todo organismo se funde con el universo, toda porci\u00f3n org\u00e1nica est\u00e1 amoldada a un conglomerado que prevalece en todo el cosmos, cada entidad viviente est\u00e1 aferrada a un universo con ra\u00edces que se complican con la evoluci\u00f3n hacia niveles superiores; el hombre es quien posee los v\u00ednculos m\u00e1s complejos, y a veces contradictorios. M\u00e1s adelante, a\u00f1ad\u00eda: hay un paisaje real que se extiende desde las galaxias m\u00e1s lejanas hasta nuestra proximidad m\u00e1s cercana, nuestra propia piel, y a trav\u00e9s de ella, penetra en nuestro ser m\u00e1s \u00edntimo. Toda escenograf\u00eda interior y exterior son el mismo paisaje, no existen fronteras, cualquier envolvente, la nuestra, o la de cualquier entidad, tambi\u00e9n una arquitectura, es una superficie de absorci\u00f3n y difusi\u00f3n de energ\u00eda y materia, en ambas direcciones y en virtud de multiplicidad de fen\u00f3menos. Neutra justificaba as\u00ed el concepto de un gran paisaje integral, escenario de an\u00e1lisis y acci\u00f3n del arquitecto. En su poema <em>Epirrema<\/em> Goethe explicaba de un modo semejante su actitud ante el estudio de la naturaleza en indisolubilidad: \u201cAl contemplar la Naturaleza \/ no perd\u00e1is nunca de vista \/ ni el conjunto ni el detalle \/ que en su vastedad magn\u00edfica \/ nada est\u00e1 dentro ni fuera; \/ y por rara maravilla \/ anverso y reverso son \/ en ella una cosa misma\u201d.<\/p>\n<p>El acto de proyectar es una proyecci\u00f3n de la persona sobre la realidad, tiene algo de construcci\u00f3n de un modo personal de ver \u2013de leer, escribir o dibujar\u2013 el universo. Todo creador forma parte del mundo y, al traducirlo, se traduce a s\u00ed mismo. La sensibilidad del arquitecto traza asociaciones, planifica encuentros, su mesa resulta un escenario en el que conviven trabajos en desarrollo, cuadernos que condensan lo que ocurre sobre ellas, los \u00faltimos libros le\u00eddos y aquellos pendientes de lectura, en esta situaci\u00f3n adyacente comienzan a surgir relaciones. La experiencia autobiogr\u00e1fica como filtro inevitable y necesario para el conocimiento de la arquitectura se resume en aquellas palabras de Le Corbusier, anotadas en uno de sus carnets en Cap Martin en 1963: \u201cLa clave es mirar\u2026 mirar \/ observar \/ ver \/ imaginar \/ inventar \/ crear\u201d. Al proyectar, como al leer o escribir, captamos alg\u00fan aspecto de la realidad; no se trata de descubrir nada sino de conocer mejor, entonces la invenci\u00f3n cobra su sentido original del lat\u00edn <em>invenire<\/em>, descubrir, hallar, averiguar. El arquitecto, inmerso en un mundo cambiante, trata de aprender de todo lo que le rodea, como quien desenvuelve un lugar, sus ideas arquitect\u00f3nicas se contaminan de otras, de la misma forma que otras disciplinas art\u00edsticas o emocionales influyen en la forma de abordar cualquier trabajo. Todo est\u00e1 en todo, todo tiene que ver con todo, todo puede estar relacionado dependiendo de nuestra voluntad: un proyecto no tiene nada que ver con nada y puede tener que ver con cualquier cosa. Tambi\u00e9n Emily Dickinson lo celebraba a su manera al entonar \u201ctodo a un mismo tiempo barrido, esta es la inmensidad\u201d.<\/p>\n<p>Todo artista trabaja s\u00f3lo, en una ensimismada densidad, explorando el abismo, siguiendo corrientes que lo atrapan, creyendo escuchar voces lejanas. Siempre es de noche, por eso necesitamos luz, confes\u00f3 desde la profundidad cierta madrugada Thelonious Monk. A veces, en este proceso arrebatado, tiene lugar una iluminaci\u00f3n leve, un rastro de claridad que sirve de gu\u00eda, a pesar de que Faulkner explicara alguna vez que la literatura, como el arte, apenas sea nada m\u00e1s una pobre cerilla hacia la media noche en la soledad de un campo, no vale para iluminar nada, apenas para ver un poco mejor cu\u00e1nta oscuridad hay alrededor. Al mismo tiempo, todo lo sabemos entre todos, y como escribiera \u00d3sip Maldelshtam acerca de los poetas, todo artista es un maestro del eco, nunca dibujamos solos, el papel nunca est\u00e1 en blanco. Todo proyecto es siempre en cierta medida una experiencia colectiva, uno siempre dibuja a trav\u00e9s de los otros, como los arquitectos a trav\u00e9s de sus maestros o los estudiantes a trav\u00e9s de sus profesores, ning\u00fan gesto es s\u00f3lo nuestro. Por esta doble condici\u00f3n contradictoria sentimos especial predilecci\u00f3n por el g\u00e9nero, entre la literatura y la confesi\u00f3n, de la po\u00e9tica, cuando algunos autores se lanzan a una prosa, cuidada y fluida, concedi\u00e9ndonos el regalo de arrojar luz sobre la esencia oscura de la creaci\u00f3n art\u00edstica, entregando en ocasiones algunos de sus mejores textos, sabiamente decantados durante toda una trayectoria, acerca de su \u00edntima existencia o de su obra, y tambi\u00e9n, acerca de su mirada profunda sobre otras singladuras afines \u2013otras vidas y otras formas\u2013 demostrando la hondura de lectura consustancial a toda buena escritura.<\/p>\n<p>En arquitectura, algunos autores han ensayado su particular versi\u00f3n del mismo g\u00e9nero, registrando la continuidad o transversalidad entre proyectos y experiencias propias: no todos los casos son recomendables, aunque la mayor\u00eda resultan provechosos y did\u00e1cticos; algunos, aqu\u00ed se mencionan varios, s\u00ed son adem\u00e1s buenos escritos. Frank Lloyd Wright compuso desde luego una excelente, y creativa, <em>Autobiograf\u00eda<\/em>; Le Corbusier, m\u00e1s que en un libro, pese a que escribi\u00f3 tantos, lo proclam\u00f3 con su vida misma. Me gustar\u00eda recomendar la autobiograf\u00eda selectiva de Richard Neutra, <em>Vida y forma,<\/em> la edici\u00f3n original <em>Life and Shape<\/em> es de 1962; la versi\u00f3n argentina fue editada en Marymar por primera vez en castellano en 1972, es la \u00fanica que conozco y que he manejado alguna vez en la biblioteca de la Escuela de Arquitectura de Sevilla (eso acrecienta la curiosidad, casi enternecedora, de la errata en las p\u00e1ginas primeras en las que se incluyen algunos bocetos que el arquitecto fue realizando a lo largo del mundo: bajo el pie de uno de ellos, \u201cel espacio y el tiempo, medidos m\u00e1s directa e \u00edntimamente por medio de la danza que con batutas y metr\u00f3nomos, Sevilla\u201d aparece un dibujo, sobre cuya firma puede leerse \u201cValencia\u201d y que retrata a tres bailarinas con un extra\u00f1o traje, quiz\u00e1s s\u00f3lo evocado, m\u00e1s propio en efecto de una falla que del sevillano traje de flamenca). El mismo t\u00edtulo en castellano de esta edici\u00f3n bonaerense, con una enriquecida ambig\u00fcedad sem\u00e1ntica frente al original ingl\u00e9s, amplifica esta idea de entrelazamiento postulada (nos atrever\u00edamos a decir, por a\u00f1adidura al par\u00e9ntesis anterior, que la traducci\u00f3n tan mejorable, ti\u00f1e al libro por momentos de un tono incomprensible, creando un clima permanente de extra\u00f1amiento ante lo le\u00eddo que alimenta cierta especulaci\u00f3n que lo mejora). Existe otro libro de Neutra, tambi\u00e9n de t\u00edtulo resonante, igualmente interesante, y complementario de este, <em>Planificar para sobrevivir (Survival through Design)<\/em>, compuesto por cuarenta y siete ensayos breves, acerca de su visi\u00f3n de la arquitectura: en su \u00edndice aparecen referidos con la frase que luego abrir\u00e1 cada uno de ellos, y en este sumario sincopado, conforman a la espera un ramillete delicioso de aforismos, acaso tuits insuperables, valgan ahora para ejemplificar el primero, \u201cLos actos del cerebro humano alteran y deforman continuamente el medio natural\u201d, o el segundo \u201c\u00bfEs posible la planeaci\u00f3n? Puede proyectarse el destino?\u201d. Las p\u00e1ginas de este otro libro, junto con las mencionadas al comienzo, que pon\u00edan por escrito una colecci\u00f3n de narraciones orales, constituyen un corpus te\u00f3rico, que junto a su indiscutible obra construida, sit\u00faan a Neutra como un maestro y un humanista. De esta media centena de microensayos algunos podr\u00edan haber aparecido en <em>Vida y forma<\/em>, de hecho alg\u00fan pasaje de este mismo, podr\u00eda haber sido trasladado a ese conjunto, e incluso, dir\u00edamos, algunas l\u00edneas, hasta p\u00e1rrafos, se repiten casi id\u00e9nticos. Lo que convierte a su autobiograf\u00eda en destacable frente al resto es la enriquecedora contig\u00fcidad entre estas ense\u00f1anzas y otros relatos personales.<\/p>\n<p>Neutra estaba aquejado de una extra\u00f1a disfunci\u00f3n, pose\u00eda diferente capacidad visual en cada ojo, esta circunstancia pudo convertirse en una experiencia desde la que construy\u00f3 su obra. El doctor hab\u00eda prevenido a sus padres: no le permitan estudiar arquitectura, hay que dibujar mucho, sus ojos no lo soportar\u00e1n, son desiguales y no funcionan en armon\u00eda. En <em>Vida y forma<\/em> el arquitecto lo traslada as\u00ed: la mayor parte del tiempo ve\u00eda y trabajaba con un ojo, el derecho si se trataba del detalle preciso y minucioso, o el izquierdo si quer\u00eda abarcar toda la composici\u00f3n; la mente oscilaba entre un intento de comprensi\u00f3n total, un enfoque general e integrado y el perfeccionismo minucioso. A menudo el alma se preguntaba cu\u00e1l de estas visiones era la aut\u00e9ntica. Alguien podr\u00eda estudiar las obras de Neutra, por qu\u00e9 no, rastreando la genealog\u00eda de esta doble visi\u00f3n. Su libro contiene, adem\u00e1s de la confesi\u00f3n de esta circunstancia f\u00edsica que tanto habr\u00eda de marcarle, algunas p\u00e1ginas deslumbrantes, en un estilo claro y vivaz: el desarrollo de las distancias desde la que el ni\u00f1o mira, el reconocimiento inici\u00e1tico de las texturas, la noci\u00f3n impl\u00edcita de la casa primera en toda arquitectura posterior, las concomitancias de la pr\u00e1ctica m\u00e9dica, y otros oficios, con el nuestro \u2013\u00e9l era nieto de un m\u00e9dico, hijo de un artesano, padre de un arquitecto, hermano de un ingeniero, esposo de una m\u00fasica; a todo lo que aprendi\u00f3 de ellos dedica alg\u00fan pensamiento interesante, \u201c\u00a1a\u00fan medito en ello!\u201d\u2013, las circunstancias hist\u00f3ricas que se traslucen, las lecturas de Nietzsche, la amistad con el hijo de Freud, la impresi\u00f3n por Otto Wagner, los cuatro a\u00f1os desplazados al frente como soldado en la Primera Guerra Mundial \u2013\u201cen los periodos en que me vi totalmente privado de la posibilidad de trabajar en mi propia profesi\u00f3n, adquir\u00ed muchas cosas que me ayudaron despu\u00e9s en esta disciplina\u201d\u2013, las cr\u00f3nicas de viajero por Europa, y la radiograf\u00eda de la deriva continental, como Stefan Zweig en <em>El mundo de ayer<\/em>. <em>Memorias de un europeo<\/em>, sin el desencanto que presagiaba ya el triste final del escritor pues a diferencia suya Neutra muri\u00f3 en pr\u00f3spera plenitud. Junto a ello, con mayor especificidad, Neutra convoca tambi\u00e9n sus comienzos profesionales, como eventual dise\u00f1ador de jardines, o en el estudio de Mendelsohn en los albores de los a\u00f1os veinte (curiosamente este s\u00ed hab\u00eda sido un dibujante en las trincheras de la misma guerra, es sabido que a su regreso en 1919 en Berl\u00edn expuso la c\u00e9lebre serie de arquitecturas expresionistas en tinta china con gran repercusi\u00f3n); y m\u00e1s tarde en Am\u00e9rica, en su periplo desde el este al oeste, en su agridulce relaci\u00f3n con las universidades, en su conversi\u00f3n en un arquitecto mundial, o en su defensa del estudio peque\u00f1o frente al grande.<\/p>\n<p>Entre todos estos pasajes memorables, quisiera ahora invocar dos. El primero, el mencionado episodio inicial en el que expone c\u00f3mo el entorno f\u00edsico y humano de su infancia fue una educaci\u00f3n sobre la percepci\u00f3n del espacio que le acompa\u00f1ar\u00eda toda su vida. El segundo, el cap\u00edtulo dedicado a sus \u201cpadres americanos\u201d: a Wright, cuyas obras visita y describe, del que tanto le sorprendi\u00f3 el desprecio al que los otros somet\u00edan su trabajo, a quien admiraba \u2013llam\u00f3 a su segundo hijo Frank Lloyd en homenaje\u2013 desde la publicaci\u00f3n berlinesa de su portfolio en 1911 y hasta el final de sus d\u00edas, y cuya singular condici\u00f3n humana contradictoria tratar\u00eda siempre de escrutar, como si este fuera uno de esos monos con cuerda en la cintura que resultan extra\u00f1os en el grupo salvaje al retornar libres tras evadir el cautiverio, tomado de la f\u00e1bula que Wright sol\u00eda referirle; a Sullivan, con la conmovedora s\u00edntesis de su funeral, cuyos renglones le sirven para componer adem\u00e1s de la historia de una demolici\u00f3n, la del arquitecto enfermo y consumido, para psicoanalizar \u2013\u00e9l que hab\u00eda conocido a Freud\u2013 la relaci\u00f3n del disc\u00edpulo Wright con quien fuera su \u00fanico jefe, con el emotivo broche final de la reliquia de su querido alfiler de la corbata; y sobre todo a Loos, a quien aprecia como maestro y amigo, del que rescata el recuerdo de aquella carta que un cliente agradecido le enviara transcurrido un cuarto de siglo del encargo que le hiciera, deseoso de reconocer a su arquitecto por la modernidad no caduca de su obra volvi\u00e9ndole a pagar sus honorarios por ello, si bien Loos nunca ingres\u00f3 aquel cheque, y tampoco nunca perdi\u00f3 aquella carta, como Neutra custodi\u00f3 siempre el alfiler de Sullivan.<\/p>\n<p>En alg\u00fan instante entre esta semblanza dedicada a sus \u201cpadres\u201d, aparece regalada la voz del propio Loos actualizada, a trav\u00e9s de una narraci\u00f3n intermediada sobre la grandeza forjada en la subsistencia precaria, que pareciera alojada dentro de nuestro libro como un aut\u00e9ntico cuento que leer envelesados: en su apasionada querencia por Loos, Neutra se permite deslizar media docena de hojas que son una suerte de relato escondido que ilustra la humanidad de su primer maestro. En su juventud, antes de viajar a Chicago, Loos pas\u00f3 dos a\u00f1os en el bajo Manhattan, busc\u00e1ndose literalmente la vida, en un periodo paup\u00e9rrimo en que ni siquiera encontr\u00f3 un puesto de delineante: nunca logr\u00f3 salir adelante en su peripecia americana antes de la vuelta a Viena, y sin embargo, en palabras de Neutra, am\u00f3 siempre aquel pa\u00eds de los esp\u00edritus libres, cuajado de ilusi\u00f3n, capaz para una \u00e9poca nueva, valiente en su deconstrucci\u00f3n de los \u00eddolos, converso al realismo, aun de un modo ingenuo. Neutra presenta a su amigo como un hombre bueno, y un h\u00e1bil narrador de historias. \u201cMe gustaba escuchar los relatos de Loos. Todav\u00eda me agrada recordarlos\u201d, y a continuaci\u00f3n refiere, entrecomillado, uno de esos episodios, con un toque de Dickens y aroma de Scott-Fitzgerald, que este le contar\u00eda m\u00e1s tarde en alg\u00fan caf\u00e9 de Viena (yo pretendo en las siguientes l\u00edneas la misma traslaci\u00f3n, m\u00e1s resumida): Loos hab\u00eda sido ayudante de una peluquer\u00eda en la calle 14, vive en la trastienda de una sastrer\u00eda, ocasionalmente dibuja por encargo escudos her\u00e1ldicos para nuevos ricos neoyorquinos publicitando su car\u00e1cter de experto en los diarios, entonces una tarde en que buscaba trabajo ve bajar un carruaje con cochero y lacayo de porte aristocr\u00e1tico hasta el Bowery. Al llegar a su destino, con Loos ya fuera de la escena, el cochero se detiene y pregunta, \u00bf\u201cSabe usted d\u00f3nde vive el se\u00f1or Loos, arquitecto?\u201d. Los ni\u00f1os corren a buscarle, aunque todav\u00eda no ha regresado, le dejan una carta lacrada aguardando su llegada, el vecindario expectante hace conjeturas en los muchos idiomas de Manhattan. A la noche Loos abre al fin la carta emocionado, es de un pariente lejano acaudalado, lo invita a una reuni\u00f3n de fin de semana en su mansi\u00f3n de Long Island. Todos le abrazan. \u201cNo puedo ir\u201d. \u201cNo puedo presentarme as\u00ed\u201d. Todos se ofrecen a ayudarle, se organizan colectas, pr\u00e9stamos y empe\u00f1os. El amor y la simpat\u00eda ha triunfado, tambi\u00e9n el deseo de rentabilidad futura tras la prosperidad en puertas, como una especie de cr\u00e9dito mancomunado. El lunes Loos explicar\u00eda que todo ser\u00eda lento, era necesario jugar el juego, habr\u00eda de volver en dos semanas, todos comprendieron. Un fin de semana tras otro la gente que lo escuchaba segu\u00eda abrigando esperanzas, hasta que todo comenz\u00f3 a perder su brillo, en Nueva York todo era ef\u00edmero y acababa desvaneci\u00e9ndose. Loos nunca perdi\u00f3 el apoyo de sus amigos pobres de Manhattan, para sus anfitriones de Long Island acab\u00f3 siendo alguien habitual, otros aspirantes pudieron competir mejor. \u00c9l ir\u00eda pagando sus microcr\u00e9ditos trabajando en algunos hoteles en los turnos de noche. \u201cContinu\u00f3 admirando y amando a los norteamericanos, a los chefs de cocina, los gerentes de hotel, los peluqueros, los contables de los bancos, los guardas del ferrocarril elevado, los vendedores ambulantes que empujaban sus carritos y los limpiabotas. Para m\u00ed lleg\u00f3 a ser el Walt Whitman del barrio pobre de Manhattan. Sus norteamericanos eran un material humano extremadamente valioso, sobre todo porque se desentend\u00edan de la cultura y la educaci\u00f3n presuntamente refinada, y de las cosas a que se atribu\u00eda exagerado valor en los pa\u00edses europeos, especialmente en Viena\u201d. Neutra termina as\u00ed esta f\u00e1bula, pat\u00e9tica y conmovedora seg\u00fan su propio juicio (Loos no la us\u00f3 luego en po\u00e9tica alguna, pero construy\u00f3 una obra austera y bella que quiz\u00e1s conserve cierto rastro de ella): \u201cEn Estados Unidos Loos vivi\u00f3 con humildes proletarios, comi\u00f3 y bebi\u00f3 con inmigrantes no asimilados, apenas se roz\u00f3 con la capa superior anglosajona, que pod\u00eda enorgullecerse de tener su propia tradici\u00f3n. La mayor\u00eda de sus relatos eran inolvidables\u201d.<\/p>\n<p>Neutra no se detiene en exceso en sus propios proyectos, no en falsa modestia sino en reposada y satisfecha retrospectiva, consciente de sus m\u00e9ritos sin la urgencia o la necesidad del alarde, en casi todos se entretiene m\u00e1s en la intrahistoria de sus clientes. Una de estas familias le pidi\u00f3 que hablara en el funeral de uno de ellos, tal vez entonces reviviera la emoci\u00f3n del funeral de Sullivan. Para la celebrada casa Lovell en Griffith Park \u2013cuyas im\u00e1genes de obra tanto nos han fascinado, aquellas fotograf\u00edas de Willard Morgan da finales de los a\u00f1os veinte capturando su moderna ejecuci\u00f3n, la evolucionada tecnolog\u00eda de la ciudad recostada sobre la arena de California, notas de una elegante melod\u00eda sobre la sofisticaci\u00f3n y el bienestar\u2013prefiere concluir evocando la escena de un incendio en los d\u00edas previos a la terminaci\u00f3n justo a tiempo detenido, imaginando la cruel posibilidad \u2013\u201c el trabajo hecho con tanta devoci\u00f3n, todos los progresos fundamentales, tan laboriosos, actuando solo, sin ayuda de nadie, jam\u00e1s habr\u00edan existido y se habr\u00edan olvidado para siempre\u201d\u2013 de que aquel avance nunca hubiera sido. Y antes de este cierre refiere la ocasi\u00f3n en que fue agasajado en una fiesta que el nuevo propietario que a\u00f1os despu\u00e9s la hab\u00eda adquirido organizara en segunda inauguraci\u00f3n, cuando algunos invitados, que nunca pensaron que aquel artefacto moderno, \u201cun poco radical, pero atractivo\u201d, pod\u00eda tener ya entonces varios a\u00f1os, le felicitaron por la audacia del dise\u00f1o (nadie pretendi\u00f3 retribuirle de nuevo por ello como aquel m\u00edtico cliente de Loos aunque en su caso tambi\u00e9n hab\u00edan transcurrido veinticinco a\u00f1os entre el proyecto y esta otra estampa; el original cliente, el doctor Lovell, m\u00e9dico naturista deseoso de anticipar \u201cla salud y el futuro\u201d, daba desde luego para algunas historias, hasta para narradores menos sensibles que Neutra, y as\u00ed ha quedado en algunos manuales). Es posible\u00a0 que alg\u00fan espectador contempor\u00e1neo, al descubrir quiz\u00e1s la casa en los fotogramas recientes de <em>L.A. Confidential<\/em> pensara, en rima de aquello, que el proyecto fuese m\u00e1s bien un anacronismo infiltrado. Tal es la sensaci\u00f3n en cualquier caso, desde las fotos del mismo replanteo hasta cualquier estado final hasta la fecha.<\/p>\n<p>Yo he vivido muchos a\u00f1os en un barrio residencial de la periferia sevillana, desde ni\u00f1o pens\u00e9, por la identificaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica, que ten\u00eda un aire de suburbio americano. Luego al estudiar arquitectura supe que en efecto no me equivocaba, se trataba de una de esas zonas complementarias a las bases americanas, en nuestro caso la de Mor\u00f3n, en cuya proximidad surgieron grupos de viviendas externas para algunos militares ocupando espacios de extrarradio en varias ciudades espa\u00f1olas, tras los Acuerdos de Madrid de 1953. V\u00edctor P\u00e9rez Escolano ha tenido la sabidur\u00eda y generosidad de explic\u00e1rmelo, en la revista <em>RA<\/em> hace poco tambi\u00e9n lo ha publicado: Neutra tuvo un papel relevante en la imagen de estas \u00e1reas, en el caso del entorno en que he crecido resulta claro, la imagen de todos esos chalets articulados seg\u00fan distintos tipos, su inserci\u00f3n en el jard\u00edn, o su lenguaje, recuerda mucho al arquitecto austriaco y americano, es para m\u00ed otro de esos relatos encontrados; tambi\u00e9n la imagen misma del colegio en medio de este barrio, una construcci\u00f3n baja con el mismo l\u00e9xico que el grupo de viviendas, en donde estudi\u00e9 hasta la adolescencia, y cuya intervenci\u00f3n contempor\u00e1nea ayud\u00e9 a mi padre a desarrollar, guarda un eco de Neutra. Ya de arquitecto, hace muy poco, he tenido la oportunidad de ayudar a Juan Luis Trillo en la producci\u00f3n de su libro <em>De memoria<\/em>, acerca del medio siglo de la Escuela de Arquitectura de Sevilla. En \u00e9l rememora la visita de Neutra como conferenciante la primavera de 1969: \u201cPrimero apareci\u00f3 con un violoncelo Dione, esposa de Neutra e hija del arquitecto Alfred Niederman, nos ofreci\u00f3 un inesperado concierto de m\u00fasica cl\u00e1sica. Era una mujer vitalista de pelo blanco y amplia sonrisa que tendr\u00eda entonces unos setenta a\u00f1os. Cuando concluy\u00f3 su actuaci\u00f3n aplaudimos a rabiar, el p\u00f3rtico de la conferencia hab\u00eda sido magn\u00edfico. Neutra tom\u00f3 la palabra, pens\u00e9 que aquel espect\u00e1culo estaba muy rodado y que lo habr\u00edan repetido antes muchas veces, en muchos escenarios internacionales. La sorpresa fue que aunque mostr\u00f3 algunas im\u00e1genes de sus obras, la conferencia no se convirti\u00f3 en un reportaje fotogr\u00e1fico comentado, como es habitual, sino en una clase te\u00f3rica sobre proyecto\u201d. Esto \u00faltimo ayuda a comprender lo que antes se ha apuntado sobre el modo humilde y equilibrado en que en su libro desfilan entre otras lecciones sus proyectos. Juan Luis terminaba describiendo otra de esas met\u00e1foras, como la del inicio acerca de nuestra piel, o la hilaz\u00f3n entre sus dos visiones, en definitiva, sobre la relaci\u00f3n de las cosas y la arquitectura: \u201cDe aquel hombre afable, grande, con melena de director de orquesta y buen orador, me qued\u00f3 un gesto que hizo hacia el final de su charla, de pie y en medio del escenario puso una mano sobre otra y dijo: \u2013La arquitectura no es esto\u2026, entonces abri\u00f3 sus dos grandes manos y entrelaz\u00f3 todos sus dedos mientras afirmaba \u2013es esto\u201d. En esta publicaci\u00f3n, para ilustrarlo, recurrimos a una imagen que daba fe de la visita de Neutra a un corral de Triana (donde acaso comprendiera la verdadera l\u00f3gica de un traje de flamenca, o la naturaleza en fin del ritmo del baile sevillano).<\/p>\n<p>Cuando hace ya una d\u00e9cada firmamos el editorial de despedida de la revista del Colegio de Arquitectos de Sevilla, llamada <em>Neutra<\/em>, que en su segunda etapa codirig\u00ed junto a Curro Gonz\u00e1lez de Canales y Nacho Fern\u00e1ndez Torres en nuestros primeros pasos titulados, reconoc\u00edamos que pese a que en alg\u00fan pasaje previo a nosotros rezaba que aquella nomenclatura ensalzaba el valor de cierta neutralidad, de lo que no es de uno u otro, de la indeterminaci\u00f3n propia de los tiempos, alud\u00edamos tambi\u00e9n a la inspirada ambig\u00fcedad sem\u00e1ntica que evocaba al maestro, quiz\u00e1s porque a su vez, del mejor modo posible, su arquitectura se identific\u00f3 en su modernidad con el sentido de su apellido en castellano. En aquel escrito postrero en la revista invent\u00e1bamos tambi\u00e9n una \u00faltima interpretaci\u00f3n para ese encabezado, la de aquella m\u00e1scara veneciana, anat\u00f3mica y hecha para ser llevada y no para acabar colgada en una pared, discreta y neutra, que basaba su m\u00e9rito en las cualidades interpretativas de quienes las llevaban. En este cierre no ser\u00eda dif\u00edcil trazar varias analog\u00edas entre este concepto y alg\u00fan otro evocado en esta recomendaci\u00f3n tan enredada.<\/p>\n<p>Es de sobra conocido c\u00f3mo Alvar Aalto, a prop\u00f3sito de esta interacci\u00f3n que en todo arquitecto se da entre creaci\u00f3n y vida, explicaba que cuando abordaba un proyecto lo hac\u00eda en dos momentos sucesivos, primero estudiaba los datos del problema \u2013requisitos del programa, caracter\u00edsticas del lugar, cuestiones t\u00e9cnicas, limitaciones econ\u00f3micas\u2013 y luego olvidaba todo, evocaba sue\u00f1os o recuerdos y dibujaba s\u00f3lo guiado por el instinto, convocando as\u00ed dos mundos paralelos, uno racional y objetivo, el otro intuitivo y vivencial. Muchos de sus <em>Escritos<\/em> tienen un evidente rastro personal, desde el ni\u00f1o, de nuevo, que aprendi\u00f3 a mirar al paisaje bajo la gran mesa blanca de su padre cart\u00f3grafo. Peter Zumthor expon\u00eda en <em>Pensar la arquitectura<\/em> que cuando trabaja en un proyecto se deja llevar por im\u00e1genes y estados de \u00e1nimo que permanecen en el recuerdo que pod\u00edan relacionarse con la arquitectura buscada y que en ese momento los motivos originarios del proyecto pasaban a un segundo t\u00e9rmino: el nuevo edificio estaba en el centro y era por s\u00ed mismo; comenzaba su historia.<\/p>\n<p>Narraba Aldo Rossi en su <em>Autobiograf\u00eda Cient\u00edfica<\/em>, un t\u00edtulo que tom\u00f3 de Max Planck, que este cient\u00edfico record\u00f3 siempre la impresi\u00f3n que le produjo el enunciado del principio de conservaci\u00f3n de la energ\u00eda, para siempre unido en \u00e9l a una par\u00e1bola de su maestro de escuela sobre un alba\u00f1il que con gran esfuerzo alz\u00f3 un bloque de piedra hasta el tejado de una casa como S\u00edsifo lo encaramaba a su monta\u00f1a. El alba\u00f1il qued\u00f3 maravillado al pensar que el trabajo gastado no se perd\u00eda, permanec\u00eda almacenado durante muchos a\u00f1os, sin merma alguna, latente en el bloque de piedra. Ocurre igual con todos los conocimientos que vamos aprendiendo, con todos los hechos que nos van acaeciendo, al final almacenados en la memoria, su energ\u00eda acaba por cobrar sentido en nuestros proyectos, explican la po\u00e9tica inconsciente quiz\u00e1s nunca desvelada. El de Rossi era otro de esos buenos libros aludidos, entre la metaliteratura y la autobiograf\u00eda bien contada, en que un arquitecto se cuestiona, por la esencia de su trabajo en conexi\u00f3n con el mundo. Tambi\u00e9n Neutra, en el l\u00facido final de <em>Vida<\/em> y forma, \u201cEp\u00edlogo para un preludio\u201d, casi a modo de manifiesto, sobre las personas y el medio, cuando volv\u00eda a hablar de \u201crealismo biol\u00f3gico\u201d y de los mismos argumentos que en sus conferencias canadienses o en su cuarentena de ensayos breves \u201cde subsistencia\u201d, conclu\u00eda, en reflexi\u00f3n intercambiable cual colof\u00f3n de cualquiera de sus libros aqu\u00ed mencionados: \u201cEs posible que el hombre ya no pueda sobrevivir sin algunas formas de adaptaci\u00f3n, concebidas sutilmente en relaci\u00f3n con el contexto biol\u00f3gico. Podemos abrigar a esperanza de que, con miles de millones de c\u00e9lulas cerebrales, saldr\u00e1 adelante, con un dominio cada vez m\u00e1s acentuado de sus necesidades naturales. Ahora sobre una base cient\u00edfica, debe conducirnos a la supervivencia mediante el dise\u00f1o. Vivir y dejar vivir, albergados en tolerable comodidad de edificios y ciudades, tal es nuestra indispensable forma de supervivencia. Es una tarea sobrecogedora. Si queremos perdurar y permanecer sobre la tierra, debemos realizarla sin deformaciones ni menoscabo de la vitalidad individual. No debe representar la derrota mutua ni el grave deterioro del paisaje org\u00e1nico: debe venir de fuera y de dentro de nuestra piel\u201d, un final circular que retornaba al inicio de sus charlas en Alberta, y que era adem\u00e1s un puente entre la visi\u00f3n americana y la europea, aquella veta humanista americana del Walt Whitman del bajo Manhattan, las <em>Hojas de hierba<\/em> escritas por un inmigrante, o de la mejor memoria de nuestro continente. As\u00ed fue tambi\u00e9n toda su vida.<\/p>\n<p>Nadie expres\u00f3 mejor que el propio Whitman esta idea de continuidad entre las cosas \u2013como la de estas dos miradas que se funden, la disoluci\u00f3n de todas las fronteras a ambos lados de nuestra piel, la total integraci\u00f3n de las escalas, la propagaci\u00f3n universal de la energ\u00eda, todas glosadas en la teor\u00eda inicial de Neutra con que iniciamos\u2013 cuando escribi\u00f3 de un modo insuperable \u201cesta es la hierba que crece donde hay tierra y hay agua, este es el aire com\u00fan que ba\u00f1a el planeta\u201d. En su <em>Experiencia de la arquitectura<\/em> Ernesto Nathan Rogers entregaba un hermoso texto, otra l\u00facida reflexi\u00f3n sobre su trabajo, y el de sus compa\u00f1eros, hasta llegar a explicarlo as\u00ed: \u201cnuestro m\u00e9todo consiste en tratar de atrapar la realidad m\u00e1s profunda y traducirla en actos po\u00e9ticos\u201d. Muchos arquitectos han escrito y reflexionado sobre su proceso creativo, la misteriosa, emocionante, hasta po\u00e9tica, sucesi\u00f3n de estados que es la g\u00e9nesis de un proyecto. Baroja describi\u00f3 al escritor como un ser agazapado, de rinc\u00f3n, Stendhal defini\u00f3 la escritura como el paseo de un espejo a lo largo del camino, entre ambas acotaciones, la arquitectura tiende un hilo invisible. Las experiencias de nuestras vidas tienen sentido en el trasvase entre el mundo personal del arquitecto y la realidad, acaso nadie puede decir de d\u00f3nde proviene un libro (o una forma, \u00a1o una vida!). Goethe tal vez se acerc\u00f3 a sublimar esta continuidad vivencial y creadora al escribir en sus <em>Epigramas<\/em>, po\u00e9tica condensada: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es la vida de un individuo? \/ Sin duda, miles de personas pueden hablar \/ sobre el hombre, sobre lo que hizo y deshizo. \/ Un poema es algo menos; pero miles pueden disfrutarlo o criticarlo. \/ \u00a1Amigo, sigue viviendo, sigue escribiendo poemas!\u00bb<\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Autor: \u00c1ngel Mart\u00ednez Garc\u00eda-Posada<\/strong><\/h4>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<pre><strong>Post relacionados:<\/strong><\/pre>\n<p align=\"left\">Entrevista a \u00c1ngel Mart\u00ednez Garc\u00eda-Posada<\/p>\n<p align=\"left\"><a href=\"https:\/\/stepienybarno.es\/blog\/2011\/09\/14\/stepienybarno-charla-con-angel-martinez\/\">https:\/\/stepienybarno.es\/blog\/2011\/09\/14\/stepienybarno-charla-con-angel-martinez\/<\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p align=\"left\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy nos animamos a rescatar este texto tan potente que<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":48100,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"episode_type":"audio","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","filesize_raw":"","footnotes":""},"categories":[2945,34],"tags":[2609,2129],"series":[],"class_list":["post-14126","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-arquiresenas","category-actualidad","tag-angel-martinez-garcia-posada","tag-richard-neutra"],"aioseo_notices":[],"episode_featured_image":"https:\/\/stepienybarno.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/0.-Lovell-Health-House-1927-Richard-Neutra-Los-Angeles-.jpeg","episode_player_image":"https:\/\/stepienybarno.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/stepienybarno-podcast-scaled.jpg","download_link":"","player_link":"","audio_player":false,"episode_data":{"playerMode":"dark","subscribeUrls":[],"rssFeedUrl":"https:\/\/stepienybarno.es\/blog\/feed\/podcast\/podcast-de-stepienybarno","embedCode":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"6lLK0NepJ0\"><a href=\"https:\/\/stepienybarno.es\/blog\/2021\/06\/01\/continuidad-de-las-miradas-una-poetica-arquitectonica-por-angel-martinez-garcia-posada\/\">CONTINUIDAD DE LAS MIRADAS: UNA PO\u00c9TICA ARQUITECT\u00d3NICA  _ por \u00c1ngel Mart\u00ednez Garc\u00eda-Posada<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/stepienybarno.es\/blog\/2021\/06\/01\/continuidad-de-las-miradas-una-poetica-arquitectonica-por-angel-martinez-garcia-posada\/embed\/#?secret=6lLK0NepJ0\" width=\"500\" height=\"350\" title=\"\u00abCONTINUIDAD DE LAS MIRADAS: UNA PO\u00c9TICA ARQUITECT\u00d3NICA  _ por \u00c1ngel Mart\u00ednez Garc\u00eda-Posada\u00bb \u2014 Blog de STEPIEN Y BARNO - publicaci\u00f3n digital sobre arquitectura\" data-secret=\"6lLK0NepJ0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! 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