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Blog de STEPIEN Y BARNO – publicación digital sobre arquitectura

Desde aquí podrás acceder a la presentación y la entrevista con JOSÉ FARIÑA:

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[PRESENTACIÓN]
[ENTREVISTA]

PARTE 1 – Urbanismo

PARTE 2 – Desarrollo sostenible

PARTE 3 – Educación

[SU BLOG]

En la entrada de hoy, os presentamos una de las personas más sabias dentro del ámbito arquitectónico en materias de urbanismo y sostenibilidad. Es una de esas personas que pasa por la vida pisando fuerte, pero sin hacer más ruido del necesario.

José Fariña se ha convertido por su forma de ser y por su saber estar en un autentico referente. Y lo ha conseguido con la humildad de aquellos que se saben en el camino y que siempre te echan una mano para que puedas caminar junto a él. Intenta inculcar a sus alumnos el lado de la humanidad en sus proyectos que como norma habitual se viene perdiendo en este complicado mundo de la arquitectura y el urbanismo.

Nuestro protagonista tiene un currciculum envidiable; Dr. Arquitecto. Licenciado en Derecho. Catedrático de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad Politécnica de Madrid. Experto en Diseño Urbano Sostenible de la Unión Europea y del Gobierno de España. Director de las revistas Urban y Cuadernos de Investigación Urbanística.

Durante este mes os iremos presentando la extensa entrevista que José, tuvo la amabilidad de responder para nuestro  blog y que le agradecemos enormemente. En ella podréis ir viendo su particular visión sobre muchos aspectos de la sostenibilidad y el urbanismo.

Para saber más de él o sobre sus planteamientos podéis visitar su completísima web-blog, que con mucho trabajo e intensidad ha convertido en una autentica enciclopedia del saber en la red.

http://www.elblogdefarina.blogspot.com/

Y por último os dejamos un video de la  interesantísima entrevista que hace unos meses le hicieron ecosistemaurbano.

http://ecosistemaurbano.tv/2009/01/entrevista-a-jose-farina/

PARTE 1- URBANISMO

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Durante las próximas tres semanas os iremos presentado la extensa entrevista que mantuvimos en exclusiva con José Fariña.

Aunque nuestro protagonista en el mes de la sostenibilidad, no necesita ninguna presentación el pasado jueves dejábamos con unas líneas sobre su persona.

La parte de la entrevista que hoy colgamos  está dedicada al urbanismo. Esperemos que os gusten las respuestas tanto como a nosotros.

La ciudad mediterránea se ha tenido siempre como modelo de ciudad sostenible”

– ¿Cuales son los frentes que has tenido abiertos durante tu andadura profesional y como han ido evolucionando con el paso de los años?

Mi ejercicio profesional ha empezado hace muchos años (demasiados) y los frentes han sido muchos pero los que se han mantenido a lo largo del tiempo no han sido tantos. El primero ha sido la protección de los centros históricos y los temas de rehabilitación. El segundo el ambiental (o medio ambiental como dicen algunos). Y el tercero la enseñanza. Han evolucionado mezclándose unos con otros en el urbanismo y el paisaje. Últimamente ha surgido la sostenibilidad como paradigma que los engloba a todos.

– Desde agosto del 2007 realizas un visitadísimo y comentado blog en el que su propio nombre lo dice casi todo “Urbanismo, territorio, paisaje, sostenibilidad”. ¿Con que expectativas surgió el blog y como se han ido cumpliendo con el paso del tiempo?

En principio iba destinado exclusivamente a los alumnos que tengo repartidos por todo el mundo. Me pareció un buen sistema para que todos ellos pudieran acudir de vez en cuando a un sitio tranquilo donde encontraran cuestiones relativas a sus intereses y pudieran reflexionar, comentarlas y discutir entre ellos. La verdad es que no tuve muy claro sino sería mejor un foro pero me decidí por el blog porque implicaba menos compromiso para todos ellos. Todavía no tengo claro el tema del foro porque los comentarios no son demasiados, probablemente debido a que la propia estructura del blog no favorece este planteamiento. Sin embargo con el paso del tiempo he comprobado que lo lee mucha más gente que mis alumnos. De hecho mis alumnos se han convertido en minoría. He comprobado que mucha gente, incluso ajena a los temas que trato, leen el blog. Me ha impresionado la repercusión que tiene el trabajar en la web. No me gusta la competición (porque eso no he puesto un contador público) pero el blog lo lee muchísima gente. Es más, he calculado que en los últimos seis meses de funcionamiento del blog me ha leído del orden de cien veces más gente que lectores he tenido de todos mis libros y artículos a lo largo de los treinta y cinco años que llevo publicando. Por supuesto que lo hago gratuitamente pero entiendo que es una forma de compensar a la sociedad por todo lo que me ha dado a lo largo de mi vida (algo de esto digo en la entrada “Arquitectura, imagen y derechos de autor”).

– ¿Cuáles son los aspectos más importantes que posibilitaron la aparición del urbanismo moderno durante el siglo XX?

Para mí el urbanismo moderno no empieza en el siglo XX. Leonardo Benévolo en su libro “Orígenes del urbanismo moderno” (libro fundamental, recomiendo su lectura encarecidamente) le pone una fecha 1848. Ahí empieza todo. Cien años después, mediados del siglo veinte, se empieza a producir una revolución muy importante en la organización de nuestros territorios que cambia radicalmente todo el sistema urbano y sus relaciones con el medio natural. Aparece el automóvil privado que posibilita que la ciudad pueda ocupar “todo” el territorio. Y lo hace. El urbanismo y el planeamiento territorial todavía no tienen una respuesta ante esta conformación territorial nueva que se viene a sumar a la cuestión de la sostenibilidad que irrumpe también inesperadamente a partir de los años ochenta del pasado siglo XX.

Lo que se plantea ahora es poco más que sustituir los coches de motor por los eléctricos. El problema es más de raíz. Se supone que los coches eléctricos van limpiar el aire de “nuestras ciudades”. El problema es que, para hacerlo, van a “ensuciar” extensas áreas del territorio. Y esto es así porque la electricidad (a menos que se produzca a partir de energías renovables) hay que “fabricarla” en centrales térmicas o nucleares. Lo único que hemos hecho con los coches eléctricos es desplazar el problema de la polución de la atmósfera a otros ámbitos “donde no nos moleste”. Esto se hace frecuentemente con los problemas llamados “ambientales” normalmente agravando el problema de la “sostenibilidad global”.

– ¿Podrías comentarnos como ves el tema de la alta o baja densidad, las bondades de la cuidad mediterránea o el tema de la complejidad dentro de las ciudades?

Las bajas densidades son el cáncer de la ciudad actual. Impiden la vida urbana de relación, la existencia de un transporte colectivo rentable y el funcionamiento eficiente de la mayor parte de infraestructuras y equipamientos. Y su funcionamiento supone un coste altísimo a nivel planetario. Eso no quiere decir que, en determinados casos, no sean adecuadas pero, en general, son desastrosas. La ciudad mediterránea se ha tenido siempre como modelo de ciudad sostenible y sus virtudes son muchas. Sin embargo presenta también problemas derivados de su adecuación a los estándares de comodidad requeridos por la vida moderna. Sería muy largo de explicar pero supone una buena base de partida para conseguir una ciudad ideal en el siglo de la sostenibilidad. El tema de la complejidad urbana para mí (y para muchos otros autores como Salvador Rueda) es básico. Llevo dedicándome a él desde que en los años setenta redacté un trabajo titulado “Cálculo de la entropía producida en diversas zonas de la estructura urbana de Madrid” cuando muy poca gente hablaba de complejidad. Es un tema al que he dedicado tantas horas de mi vida que me siento incapaz de resumirlo en un párrafo. Es muy complicado (no complejo, ja, ja) hacerlo.

– Esta complejidad también se traslada al ámbito de trabajo con el planeamiento territorial. El urbanismo de hoy día parece que tiende hacia una multidisciplinariedad. Por fin los biólogos o sociólogos son integrados dentro de los equipos de planeamiento. ¿Cómo ves esta evolución que se ha ido produciendo en los últimos años?

En el urbanismo, desde su comienzos, siempre han intervenido muchos profesionales no arquitectos: sociólogos, economistas, abogados, ingenieros, geógrafos, psicólogos, médicos… Últimamente se han incorporado todos aquellos que, de alguna forma tienen que ver con el medio natural: biólogos, ecólogos, ingenieros agrónomos o de montes… Es normal que suceda, ya que estamos ante una disciplina en cierto modo transversal, que afecta a muchas áreas del conocimiento. Además no parece que haya otra manera de afrontarla más que con planteamientos holísticos.

– ¿Qué está fallando para que no se establezca un marco de gestión adecuado en la planificación territorial?

Lo que sucede es que los instrumentos de planeamiento, los sistemas de gestión e incluso las delimitaciones administrativas corresponden a una organización del territorio surgida de la revolución industrial y, en el momento actual, estamos ante una situación nueva. Ante este nuevo orden los sistemas tradicionales no encuentran respuesta. Cada vez es más acuciante cambiarlos.

– ¿Como ves los cambios que se están produciendo dentro del espacio público? ¿Seguimos los arquitectos empeñados en hacer que la gente viva de una determinada manera con nuestros planteamientos urbanísticos, en vez de entender cómo es y que necesidades tiene la sociedad del siglo XXI?

Los nuevos espacios públicos deberán acoger funciones que hace unos años no existían y recuperar algunas perdidas. Para ello los arquitectos deberán reflexionar y experimentar con nuevas formas que posibiliten las nuevas actividades y recuperen las perdidas. No es sencillo pero es un campo apasionante para el diseño urbano.

PARTE 2- SOSTENIBILIDAD


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“El conocimiento siempre ha permitido a la humanidad superar situaciones críticas “

– En la actualidad se considera la riqueza de un país en función de lo alto que sea su PIB. Esta realidad que hasta ahora era asumida por casi todos, parece que empieza a cuestionarse desde sectores más sensibles al concepto de sostenibilidad. ¿Qué factores crees que se deberían tener en consideración para entender si un país va bien o no?

El primero y más importante es preguntarle a la gente si es o no feliz. En segundo lugar, como ya se ha hecho, averiguar la relación entre la mayor o menor felicidad y los recursos necesarios para conseguirla. Se trata de una medida de la eficiencia mucho más fiable que el PIB. También, y esto se oye poco, la relación entre consumo e innovación. Llamo innovación a la capacidad de una sociedad de generar información nueva que permita superar los problemas a los que hace frente la humanidad. Está demostrado que, conforme se va subiendo en la escala de los organismos, cada vez los recursos materiales tienen menos importancia y los recursos de información más. Frecuentemente se olvida este aspecto de la sostenibilidad que, desde mi punto de vista es clave, para que podamos superar la actual situación aparentemente sin salida. El conocimiento siempre ha permitido a la humanidad superar situaciones críticas y no tengo la menor duda de que, ahora, también lo hará.

– ¿Cómo crees que se podría desligar el concepto de que cuanta más capacidad tienes para consumir más feliz podrás llegara a ser?

Potenciando la tercera variable a que hacía referencia en la pregunta anterior. Es decir, potenciando el conocimiento.

– La realidad es que el 20 % del planeta consume el 80 % de los recursos del planeta, lo cual implica que el otro 80 % sólo tiene un 20% para subsistir. ¿Qué papel puede jugar la ética para intentar corregir ésta situación?

Si las futuras generaciones no están formadas en la justicia y el compromiso, los “efectos colaterales” del ajuste que se va a producir (no tiene nada que ver con la actual “crisis económica”) serán terribles (ya lo están siendo, por ejemplo, en África). La sostenibilidad, que no es nada más que un intento de justicia interterritorial e intergeneracional, como nuevo paradigma ético espero que ayude por lo menos a hacer comprender el reto al que nos enfrentamos.

– Cada vez son mas claras las relaciones entre territorio, forma de vida y consumo. ¿Como definirías el concepto de huella ecológica y que pautas deberíamos seguir para reducirla?

La huella ecológica no es más que la cantidad de territorio de planeta que una sociedad concreta y determinada necesita para vivir según sus pautas de consumo. Sólo conozco tres formas de reducir la huella ecológica: reducir la población, reducir el consumo o aumentar la eficiencia. El aumento de la eficiencia (que nuestros edificios, ciudades y territorios, hagan lo mismo consumiendo y contaminando menos) todavía tiene mucho recorrido pero, aún así, va a ser necesario reducir el consumo. Existen movimientos que proponen funcionar no sobre el modelo actual de crecimiento sino sobre el de “decrecimiento”.

– ¿Que papel crees que jugará esta nueva corriente liderada por Serge Latouche dentro de los planteamientos sostenibles? ¿Crees que llegará al “gran público” o quedará como una corriente minoritaria?

Las utopías (y estamos hablando de utopías) son imprescindibles para que avancen las sociedades. Siempre suelo decirles mis alumnos que sin utopías y sin poetas la humanidad no sabría a donde dirigirse. Es muy complicado modificar hábitos sociales, porque hay que modificar valores. Para modificar valores se necesitan intelectuales que lideren estos cambios. A falta de los intelectuales clásicos (si uno repasa los que quedan todos son octogenarios) tenemos utopistas y poetas ¿a dónde nos dirigiríamos, quién marcaría la dirección y el rumbo sin también desaparecieran?

– En la entrevista que te realizó ecosistema urbano en su blog-web, hacías una interesantísima reflexión sobre los políticos y los líderes de opinión desde la perspectiva de la sostenibilidad. ¿Podrías profundizar en el tema?

El problema fundamental es que la mayor parte de nuestros dirigentes no son líderes o políticos con una propuesta de cambio (o de no cambio). Se trata sencillamente de recolectores de opiniones de votantes que les dicen a esos mismos votantes lo que quieren oír. Esos mismos políticos recolectores de votos han terminado con los intelectuales (esos seres molestos que dicen lo que les parece). Están haciendo lo mismo con los utopistas por el método de ridiculizarlos, y los poetas han sido reducidos a cenobios en los que su influencia es nula. De forma que el campo lo tienen perfectamente despejado. En estas condiciones el cambio en el sistema de valores “sólo puede venir desde abajo”. Sería largo de explicar pero ya se empiezan a detectar indicios de movimientos de base que pretenden el cambio. Hay que tener esperanza.

– ¿Por qué crees que países como Holanda con una huella ecológica más de 5 veces superior a la deseada, se estén considerando como ejemplos de civismo y respeto al medio ambiente?

Porque tiene poco que ver la ética con el civismo y el respeto al medio ambiente con la sostenibilidad. Ya he explicado con el ejemplo de los coches eléctricos que la mayor parte de los problemas ambientales (o medio ambientales) consisten en desplazar a otro lugar donde no moleste un problema que tenemos. Normalmente esto aumenta la huella ecológica (es decir la insostenibilidad) ya que al no tener el problema encima todavía contaminamos y consumimos más.

– ¿Crees que se podría llegar a plantear una especie de institución mundial que controlase todos los temas referentes a la sostenibilidad y que desde su visión global pudiera estar por encima de cualquier gobierno?

Creo poco en las instituciones mundiales sin poder coercitivo. A falta de ver el resultado de la Unión Europea como sistema que pretende conciliar las soberanías nacionales con un gobierno más global (experimento único en la historia) la única solución sería (siempre lo digo de broma pero, en el fondo no sé si será una broma) que todos los países del mundo fueran estados de los Estados Unidos de Norteamérica. Es decir, una soberanía mundial única. Ya lo decía Arnold J. Toynbee hace muchos años (hay que recuperar a este autor hoy demasiado olvidado) “gobierno mundial en la cumbre y local en la base”.

– ¿Qué perspectivas de ajuste tiene el planeta por si solo en el caso de que la humanidad no recapacite su modo de vida y apueste por la sostenibilidad?

Todas. El planeta se ajustará por si sólo, no me cabe ninguna duda. El problema es que la humanidad va a sufrir bastante porque hombres y mujeres no son más que uno de los elementos que constituyen el planeta. Lo único que se pretende es controlar mínimamente el ajuste con objeto de que los “daños colaterales” que sin duda de van a producir (se están produciendo) sean los menores posibles.

– ¿Cómo ves que puede afectar la actual crisis que vivimos en el urbanismo de hoy día?

Si se trata de la “crisis financiera” en poco. Será un episodio pasajero y, probablemente todo volverá a su cauce en dos o tres años. Eso si la crisis de fondo de la que estamos hablando todo el tiempo no irrumpe de forma repentina porque el planeta intente ajustarse “ya”. De cualquier forma el urbanismo va a cambiar independientemente de la crisis financiera porque nuestros territorios y ciudades son muy poco eficientes. Y eso, tanto desde el punto de vista de la competencia entre ciudades y territorios como desde el punto de vista de la sostenibilidad no se puede mantener mucho tiempo.

– Y para terminar ¿Qué ejemplos de ciudades piensas que están combinando la sostenibilidad y el desarrollo con un buen urbanismo?

Sólo citaré dos ciudades españolas. Santiago de Compostela por su rehabilitación modélica del casco histórico y el sistema de zonas verdes. Y Vitoria por muchas razones pero, sobre todo por el Anillo Verde que es un ejemplo que deberían estudiar cuidadosamente todos aquellos que hacen planeamiento en este país.

PARTE 3 – EDUCACION


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“Una actitud ética, de compromiso social y personal, es la base fundamental de todas las fortalezas y virtudes personales”

– ¿Cuales son las características que debe tener un buen profesor de arquitectura?

Es muy complicada la pregunta y me la he hecho muchas veces cuando he estado en tribunales de concursos de profesorado. Diría que las mismas que debe tener un profesor de música o de canto: posibilitar que el alumno encuentre su camino enseñándole las técnicas mínimas que le permitan hacerlo. Sin el conocimiento de la técnica es imposible que pueda llevar sus ideas adelante. Pero si se le machaca su creatividad para imponer la del profesor no habremos conseguido un buen arquitecto. Luego está la ética, últimamente demasiado menospreciada, pero fundamental para formar al alumno como persona.

– ¿Qué fortalezas o virtudes personales crees que se manifiestan a la hora de realizar tu actividad diaria sobre todo en tema de la enseñanza?

Antes mencioné la ética como una característica fundamental que debe tener un buen profesor (no sólo de arquitectura). Pienso que una actitud ética, de compromiso social y personal, es la base fundamental de todas las fortalezas y virtudes personales. Sin ella se podrán formar máquinas perfectas, pero no personas comprometidas con la sociedad de su tiempo.

– ¿Hasta que punto queda espacio para la utopía o los planteamientos con un cierto grado de fantasía dentro del ámbito universitario?

Me temo que queda poco espacio. Dado que soy un “bicho raro” (licenciado en derecho, arquitecto y técnico urbanista, también profesor de ciencias ambientales y paisaje) tengo relación con campos muy distintos del conocimiento. En muchos de ellos, por ejemplo en casi todas las ingenierías, sencillamente no existe. En el campo jurídico (aunque parezca increíble) a veces si que nos encontramos con posibilidades de expandir la imaginación y plantear utopías. Pero el área de conocimiento que más posibilidades deja al alumno es arquitectura, aunque existe una cierta corriente (que viene de lejos) que pretende convertir al arquitecto en una especie de pseudoingeniero. Particularmente pienso que es un error.

– ¿ consideras importante el tema de la lectura dentro del ámbito de la arquitectura?

Igual de importante que los viajes. Antes he mencionado el tema de la ética y el compromiso. La ética y el compromiso no surgen de la nada sino de una formación que lleva tiempo y trabajo. Y parte muy importante de esta formación está en los libros. Hoy en día para leer un libro no es necesario acudir a una biblioteca. Yo ha hace años que casi no compro libros en papel (aunque algunos, sobre todo poesía y novelas, si) sino que los leo directamente en formato electrónico en la pantalla del ordenador.

– ¿Cuál es el mejor recuerdo que guardas de todos estos años dedicado a la docencia?

Muchos, muchos. No quiero citar nombres, pero cuando veo algunos edificios o planes que han redactado los que han sido mis alumnos a veces casi lloro de la emoción.

GRACIAS POR LEERNOS
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