• Hna
Blog de STEPIEN Y BARNO – publicación digital sobre arquitectura
Sin comentarios

Ciudades para vivir, ciudades de 15 minutos

La sostenibilidad es un concepto que poco a poco ha ido penetrando en todos los ámbitos de la vida, pero que en aquello referido al urbanismo está cobrando un enorme auge. La necesidad de luchar contra la huella de carbono y de proteger el medio ambiente ya estaban ahí desde hace tiempo. Sin embargo, la pandemia nos ha obligado a abrir los ojos de forma definitiva y nos ha hecho más conscientes que nunca de la necesidad de cambiar nuestro estilo de vida en todos los aspectos. 

En ese contexto ha cobrado una gran relevancia el llamado modelo de “ciudades de 15 minutos”. Un modelo que ya han abrazado ciudades como Valencia, Milán, Melbourne, Bruselas y, de manera muy especial, París, auténtica abanderada de esta transformación urbanística

En el caso de la capital francesa, hay que mencionar el papel decisivo que están jugando dos personalidades. En primer lugar, la alcaldesa Anne Hidalgo, con su empeño en “humanizar” la ciudad. Y, en segundo lugar, quien más ha tenido que ver en el desarrollo de este concepto de urbanismo, el arquitecto y profesor de la Sorbona Carlos Moreno, asesor de Hidalgo en ese camino.

Un entorno urbano sostenible y centrado en las personas

El modelo de ciudad de 15 minutos de Carlos Moreno ha sido reconocido recientemente con el Premio Obel 2021. Este es un galardón que cada año otorga la Fundación Henrik Frode Obel a un logro arquitectónico relevante. ¿Pero cuál es el espíritu de ese modelo?

Decíamos que el confinamiento y la pandemia nos han obligado en muchos casos a cambiar nuestra concepción del mundo. Hemos tenido que replantearnos nuestro estilo de vida, nuestra forma de trabajar, nuestra visión de las ciudades y hasta la forma en la que se plantea la valoración de inmuebles en función de esas nuevas ideas y preferencias. Ahora apreciamos más nuestro tiempo y nuestro entorno.

Es ahí donde la ciudad de 15 minutos cobra protagonismo. Es una nueva forma de plantear el desarrollo urbanístico en el que en un corto trayecto, de apenas ese cuarto de hora, podamos llegar a nuestro trabajo, disfrutar de espacios de ocio y zonas verdes, hacer las compras y tener al alcance todos los servicios básicos. 

¿Una utopía? Hace unos años puede que sí, pero hoy en día las miradas se centran cada vez más en la proximidad y en la necesidad de rebajar las emisiones. Esos trayectos eternos para llegar al trabajo o para disfrutar del tiempo libre hasta no hace mucho asumidos como algo normal cada vez generan más reticencias. 

La pandemia ha hecho que miremos las ciudades de una forma muy diferente. Incluso valoramos nuestros hogares con un ojo mucho más crítico. Algo que ha notado el mercado de la vivienda. Inmobiliarias de lujo en Barcelona, en Madrid y en otras grandes ciudades han visto como las preferencias de los compradores se decantan hacia un tipo de vivienda diferente, más amplia, con espacios abiertos y con los servicios al alcance de la mano, aunque estén alejadas del centro de la ciudad.

En ese escenario, la ciudad de 15 minutos ofrece volver a ese concepto de proximidad que se perdió hace unas décadas en favor de la descentralización de las ciudades. Una proximidad que significa más tiempo para dedicar a la familia o a las aficiones, hoy tal vez más valoradas que nunca.

Pero proximidad que implica también sostenibilidad. Que todo lo que necesitamos para vivir esté a 15 minutos andando o en bicicleta significa que el coche, ese gran protagonista de la vida urbana tal y como la conocemos hoy, queda relegado a un segundo plano. No hay que olvidar que rebajar las emisiones de CO2 a la atmósfera es fundamental para frenar ese cambio climático que ha dejado de ser una amenaza para convertirse en una realidad de terribles consecuencias. 

Y no serían las únicas ventajas de este modelo de ciudad que en parte recuerda a esas “supermanzanas” que marcan, por ejemplo, el urbanismo de una gran urbe como es Barcelona. Otro de sus grandes beneficios estaría directamente ligado a la salud, y no solo por la rebaja en los niveles de polución atmosférica. Una ciudad de 15 minutos es una ciudad donde la contaminación acústica es mucho menor y es una ciudad donde el sedentarismo, ese mal de nuestra sociedad, no tiene cabida.

En definitiva, esas ciudades de 15 minutos son ciudades, realmente, para vivir. Ciudades donde la conciliación, la integración y el respeto por el medio ambiente son las notas dominantes.

Etiquetado como:
ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA TU COMENTARIO

Tu dirección de correo no va a ser publicada. Campos obligatirios están señalados con *

GRACIAS POR LEERNOS
Archivo
Suscríbete a las actualizaciones de este blog

Volver al inicio