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Profesores de arquitectura con mucho carácter (de mierda)

 

La buena educación es algo que se da por hecho en la enseñanza. Que un profesor trate con respeto a los alumnos es lo mínimo que debemos exigir. 

Sin embargo, durante muchos años se “normalizó” que demasiados profesores de arquitectura, principalmente hombres, mostraran claras faltas de respeto a sus alumnos.

Todo esto sin entrar en faltadas machistas o de otro tipo. 

Más de un arquitecto-profesor, sin ninguna cualidad docente, ha insultado y ridiculizado a sus jóvenes aprendices.

Por suerte, seguramente, este tema a día de hoy ha evolucionado a mejor, pero no está de más traerlo a primer plano.


Ser arquitecto es condición imprescindible para ser profesor de proyectos de arquitectura. Por desgracia, más allá de los puntos de la Aneca que se necesiten para dar clase en nuestras Escuelas, nadie asegura la capacidad docente del arquitecto-profesor. La supuesta excelencia y experiencia como arquitecto proyectista, obviamente, tampoco garantiza la buena predisposición en la comunicación de la materia. 

Porque, resumiendo mucho, los requisitos básicos para transmitir conocimientos son: conocer bien la materia y saber comunicar. Si, además, el profesor es capaz de tratar con cierto cariño a sus alumnos ¡ya sería la bomba!!

De hecho, damos fe que en muchos casos sí es así. Tenemos la suerte de colaborar con la Escuela de Arquitectura de la UFV, y vemos cómo sus profesores son exquisitos en el trato a sus alumnos. Esto no debería ser una excepción, debiera ser lo normal.

Sin embargo, si rebobinamos a nuestros tiempos en la Escuela de Arquitectura, nos encontramos un panorama mucho más hostil. Muchos profesores mostrando una prepotencia innecesaria. 

Recordamos, por poner un ejemplo, un profesor de matemáticas que nos trataba de manera despectiva de manera constante y, además, pensaba que por poner exámenes imposibles era mejor profesor.

Otro profesor de estructuras solía tener un cigarro en una mano, mientras lanzaba tizas con la otra a quien le venía en gana.

Pero quienes se llevaban la palma eran los profesores de proyectos. NO todos. Había excelentes; pero, más de uno y de dos, eran veneno puro.

En este sentido os animamos a echar un ojo a la historia que publica en Instagram unbreakmypants: ACCEDER

Pantallazo del hilo de Instagram de unbreakmypants

Pantallazo del hilo de Instagram de unbreakmypants

Hacer llorar a un alumno (normalmente alumna) no era algo tan raro en una corrección de proyectos. Algún profesor se ponía loquísimo y despotricaba sin ton ni son, frente a alumnos de primeros cursos que le miraban como si fuera un marciano.

Personalmente, uno me dijo que si estaba de resaca y había vomitado en la maqueta de lo fea que era. Y, ciertamente, yo (Lorenzo), no era el tío más preciso haciendo maquetas; pero, las cosas se pueden decir de forma diferente.

No hace falta insultar o animar a cambiar de carrera si el alumno no parece cumplir las expectativas del profesor egocéntrico de turno. Es más, la verdadera tarea de un buen profesor es sacar lo mejor de estos alumnos que, por lo que sea, van a otro ritmo o no se les da tan bien la asignatura.  Más sobre el tema, podemos verlo en el hilo de Twitter de José Mª Echarte: ACCEDER

Todo esto sin contar que para muchos profesores de proyectos no hay vida más allá de su asignatura. Y sí, proyectos es y debe ser pilar fundamental en la carrera; pero, la vida de un arquitecto es mucho más compleja que hacer un buen proyecto de un museo. De hecho, salimos de la carrera sabiendo hacer museos que nunca haremos; pero, no sabemos hacer con precisión un presupuesto que es muy posible que necesitemos hacer justo al salir a la vida real. Pero bueno… este es tema para otro post.

Estos profesores que piensan que tienen mucho carácter y que dando miedo se creen mejores docentes, tan sólo muestran sus miserias. La realidad es que tienen un carácter de mierda y que asustar al joven e indefenso alumnado tan sólo esconde sus propias inseguridades.

 

Si te animas a comentar cómo ves tú este tema, estaremos encantados de escucharte.

Autores del post: Stepienybarno _ Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó

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3 COMENTARIOS
  1. jp

    En la ETSAM había una profesora de dibujo artístico (se fue hace uno o dos años..) que además de hacer llorar a varias compañerAs (no sé si se ensañaba por misoginia o si solo sentía favoritismo por los chicos, entre más pijos mejor) siempre se extrañaba de que valorásemos poco nuestro trabajo, para luego literalmente pisarlo con sus botas cuando lo poníamos en el suelo para exponerlo. También hay un profesor de proyectos, joven, que cuando los alumnos de Proyectos 1 le pidieron que organizara las clases para que a todos nos diera tiempo a corregir, dijo textualmente «esto es una universidad pública – así que si queréis corregir todos los días tenéis que pelearos por ello porque sois demasiados. Y si no os gusta, a la privada». Después descubrí que también daba clases en la Europea…

  2. Carlota

    En la ETSAB un catedrático muy prestigioso de proyectos le comenta delante de toda la clase a una alumna que su proyecto es totalmente lamentable. Además le dice que lo peor es que su problema es que se ve que se esforzó mucho, y que si no se hubiera esforzado aún entendería un resultado tan malo. Y por ese motivo y siendo tan mala arquitecta le conmina a dejar la carrera (es proyecto de ultimo curso).

    Esta humillación duró bastante tiempo porque el profesor siguió recreándose en la misma alrededor de media hora de una manera especialmente cruel.

    Además nos quedó la sensación de que realmente lo que le molestaba al catedrático es que la alumna no siguiera su linea de arquitectura.

    En otra ocasión con otro alumno el mismo profesor también se refirió a un aparcamiento mal distribuído como «una chapuza magrebi», en un comentario de clara tendencia racista.

  3. Muni

    ETSAC:

    Dibujo técnico: profesor alcoholico borracho y malhumorado en clase defendiendo las bondades del alcoholismo y humillando a una alumna sin compasión, criticando sus dibujos hasta que la hace llorar. La alumna acaba dejando la carrera el primer curso.

    Dibujo técnico: En la presentación del curso se nos dice a toda la clase que practicamente ninguno de nosotros va a ser un auténtico arquitecto, como era el «maestro De La Sota».

    Catedrático de estructuras: Un alumno le comenta al profesor que la calculadora que hay que adquirir para hacer los calculos estructurales es muy cara y para el es un problema. El problema le responde delante de toda la clase que tiene suerte de que no sabe su nombre porque si no no aprobaría en la vida.

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