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Blog de STEPIEN Y BARNO – publicación digital sobre arquitectura
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LA LOCURA DE CONCURSAR HOY EN DIA 3/4

 

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Ya que los arquitectos no tenemos mucha tendencia a hablar de dinero y mucho menos entre nosotros, pues aprovechamos la ocasión para ver cómo se puede afrontar el tema económico dentro del mundo de los concursos. Eso sí, muy de pasada, no vaya ser que lleguemos a alguna conclusión inesperada.

 

 

 

Como comentábamos ayer, una vez que ya hemos asegurado (casi bajo juramento), que el proyecto definitivo lo haremos en tiempo record, la administración se tomará tantos meses como considere oportunos  para reunirse y ver que otros pasos conviene ir dando.  Lo que no nos queda tan claro es que demonios hace durantes estos meses, pero bueno… para algo son los jefes de cotarro.

Así que cuando de una forma u otra, con primos o sin primos,  te encuentras en el punto, de ser uno de los ganadores del concurso de ideas, entonces  te preguntan a ver cuanta es la  BAJADA DE HONORARIOS que puedes seguir haciendo, eso si, sin dejar de  contraer unas inmensas responsabilidades, que ninguna otra profesión ni tan siquiera se plantearía asumir. Y decimos seguir bajando, pues para llegar a ser uno de los elegidos, ya has tenido que tirar la casa por la ventana, y decir que vas a ganar muy poquito dinero, vamos que casi los arquitectos vivimos del aire. Con todo lo que ello implica. Ya no estamos hablando de bajadas de un 10 o un 20 por ciento, hablamos de bajadas del 30 o 40 por ciento.

En el caso de que en las bases del concurso se haya fijado que parte de la puntuación será por votación popular, nos encontramos ante uno de los casos donde lo participativo se convierte en una gran injusticia. Lo la participación tiene que venir siempre antes de hacer las bases, donde la gente puede expresar sus opiniones y dar muestra de sus verdaderas necesidades, para que todo ello se vea reflejado en unas bases mejores. Así que una vez entregadas las propuestas, la gente se supone que las estudia y vota imparcialmente la que entiende que es la mejor.

Creemos que la realidad se aleja bastante de este ideal, y es  el concursante que tenga más primos y amigos dispuestos a perder un ratillo para echarle una mano, quien se llevará el gato al agua. Y mientras le echa una mano a su amigo-familiar, la idea del voto popular ha terminado echando una mano al  cuello al resto de participantes.

 

No queremos entrar a juzgar este tipo de situaciones, pues aunque en principio no es lo correcto hacerlas, también sabemos que la complicada situación de muchos estudios, les obliga a realizar acciones desesperadas.

Y muchas veces es tan poquito dinero que te llevarás después de semejante machada,  que empiezas a ver que no salen las cuentas, pero bueno… no pasa nada, habíamos quedado en la entrada del otro día, que en nuestra profesión todo puede llegar a ser por amor al arte o a la sociedad, pero siempre por amor.

 Pero las grandes  historias de amor, no siempre tienen un final feliz, así que para ser realmente el ganador, el que ha terminado de pasar a la fase final, has tenido que asumir unos emolumentos tan ridículos que sólo te traerán problemas.  

En cuanto contactes con la primera ingeniera para desarrollar dignamente el proyecto, verás que gran parte de los honorarios firmados no irán a tus arcas como en principio sería previsible, ya que los ingenieros para esto son mucho más espabilados que nosotros  y lógicamente cobran lo que tienen que cobrar por su trabajo. Así que cuando hayas visto que con los gastos que has tenido, lo poco que te queda, y pienses que eso ya es para ti, aparecerá como es lógico  hacienda y te dejara sin respiro.

 

Pero bueno, el asunto del dinero para los arquitectos es un tema un tanto complicado, como que no nos gusta hablar de él. Se pudiera decir que tenemos una relación en cierto modo distante con estos temas financieros, vaya, que  a lo tonto te terminarás quedando con UN TROCITO DE AQUEL PASTEL que en su día imaginabas inmenso,  eso sí el trocito mas bonito es el tuyo, pero desde luego también el mas pequeño y conflictivo!  Como afirmaba Rem Koolhaas en su S,M,L,XL “la arquitectura es una profesión peligrosa”.

 

A partir de ahí, ya sabes que te esperan días eternos e incansables  de trabajo, que conforme se acerque la fecha de entrega se convertirán en DÍAS Y NOCHES, todos ellos muy largos y muy complicados porque el tiempo vuela, y mientras te vas acordando de “la fortuna” que tuviste de ser el elegido, el resto de compañeros de profesión seguirán concursando para ser poder correr una suerte parecida a la tuya!

 

 

La famosa historia de  cómo Kazuyo Sejima de Sanaa, prácticamente no duerme y tiene preparada una colchoneta desplegable que extiende debajo de la mesa para echar una cabezadita de vez en cuando, no dista mucho de lo que te tocará hacer, aunque seguramente el pequeño cuerpo de la  japonesa se adapte mejor a la situación descrita.

 

 

No hay que olvidar que toda esta “apasionante” historia, te puede tocar vivirla, incluso si eres un joven y entusiasta arquitecto recién licenciado, eso sí, sólo en el caso (bastante habitual) que no estés delante de  uno de esos concursos, en los que  piden haber construido obra por un presupuesto superior  a seis millones de euros en los  últimos tres años (vaya, lo que hacemos sin despeinarnos casi todos los estudios de pequeña escala), o varios edificios idénticos al propuesto en las bases del concurso, y por supuesto todos ellos realizados con la misma ingeniería y aparejador.  

 

Aunque para ser justo, hay que recordar que también  hay concursos en los que no te piden toda esta serie de REQUISITOS TOTALMENTE DESPROPORCIONADOS para poder concursar, de hecho varios estudios de relumbrón nacieron concursando de esta manera.

El estudio catalán asentado en el pequeño pueblo de Olot, RCR, surgieron como consecuencia de la victoria en el concurso para el Faro en Punta aldea hace ya más de veinte años, y otra oficina de su misma generación, Foreign Office Architecture (FOA) ingresaron en la elite de la arquitectura mundial gracias a su victoria en concurso abierto para la Terminal Marítima del Puerto de Yokohama, Japón. Eso sí, hoy día FOA sólo se presenta a concursos cerrados por invitación, hay que cuadrar números. Es lo que tiene estar en la cúspide. Pero el resto de estudios, es decir el 999 por mil de la profesión seguimos inmersos en la cruda realidad  que llevamos entre manos estos tres días.

 

Llegado este punto, alguno se estará acordando que también tenemos la posibilidad de participar en el famosísimo CONCURSO DE  EUROPAN! Dichoso concurso, al que es cierto que te puedes presentar sin haber construido nada, incluso siendo estudiante, eso sí, previo pago de inscripción y sabiendo que compites contra infinidad de compañeros, con lo cual estamos más o menos en las mismas. Así que un número enorme de concursantes habrá vuelto a regalar más de un mes de su vida a cambio de ir adquiriendo experiencia. Y lo que tiene este concurso, es que todos saben  que no tiene por que ganar la mejor propuesta, sino la que además de ser relativamente buena, consigue  tener una estética de representación jovial, alegre y colorista, así que  si lo que a ti te  va es la línea tranquila y moderada (y tienes tendencia al gris), lo tienes más que complicado.

La otra peguilla del concurso, viene a ser que muy pocos terminan construyéndose, y claro está, que una de las gracias de concursar,  es pensar que algún día tus ideas al servicio de la sociedad,  se terminarán convirtiendo en realidad construida. 

 

Aún con todo, os tenemos que confesar que lo dicho hasta ahora, no  son más que  pequeñeces que rápidamente olvidamos. Nosotros también caímos en la tentación de hacer un Europan, que nos llevo cientos de horas (no es ninguna exageración) sin buenos resultados, pero hay que asumirlo como parte del negocio. Uy, negocio no! que suena como  a poco arquitecto, mejor decir, como parte de nuestro desarrollo profesional.

 

Y como veis con esta tercera entrega concursera, hemos continuado en la línea criticona, y quizás no tan constructiva como debieramos de las dos anteriores, pero bueno… mañana tenemos nuestra última oportunidad de ser un poco menos negativos, veremos si lo conseguimos…

 

 

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