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MIGUEL FISAC, CIEN AÑOS COMO MIL

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Un día tan especial como este, no podía pasar de puntillas para este blog. Somos, desde hace muchos años, fans acérrimos del gran Fisac y por eso estamos encantados de presentaros un post recién salido del horno de la mano de otro de sus grandes seguidores, Javier Rodríguez Cabello.

Os recordamos, a su vez, que Javier comanda  una página en Facebook sobre el maestro manchego que es más recomendable.

Miguel Fisac, cien años como mil

Para que alguien sea considerado un maestro con todo el sentido de la palabra hace falta una trayectoria vital de gran riqueza, un espíritu ejemplar y una intensa producción teórica y práctica. Y si uno de esos pocos que se pueden tildar de maestros, además, no sabe callarse, dice lo que piensa y se mete en polémicas con altos estamentos de la religión y el poder, ya no es sólo historia, la novela está servida. Por ello, se podría decir que Miguel Fisac es un maestro de leyenda (y aún no se ha escrito una biografía de verdad que, aparte de su obra, acerque más su figura humana al público).

El arquitecto Miguel Fisac nacía un 29 de septiembre de hace ahora cien años en Daimiel, provincia de Ciudad Real. En su centenario ni siquiera habría que mencionar las citadas polémicas, aunque no se puede obviar la influencia que tuvo su relación con el Opus Dei, al principio de cercanía y después de abierta enemistad. No obstante, una fecha tan especial hay que celebrarla a partir de lo bueno, que en el caso de Fisac es muchísimo más que lo malo.

2. Teatro de Castilblanco de los Arroyos (Sevilla)

Teatro de Castilblanco de los Arroyos (Sevilla)

Resulta curioso que, debido al aislamiento al que fue sometido desde las instituciones justo por sus avatares ideológicos, exista la opinión generalizada de que su obra no es demasiado amplia. Si bien la mayor parte de su labor arquitectónica tuvo lugar en los años de la dictadura franquista y con la democracia decrecieron los encargos, el número de trabajos que dejó es apabullante. Por decirlo de alguna manera, hay muy pocas Comunidades Autónomas que no cuenten con algún edificio de Miguel Fisac. Otra cosa es que no se conozcan por ese defecto tan español de no valorar lo propio, de querer hasta olvidarlo en el caso del manchego. Es más, pese a su originalísima obra, pese a lo aprendido en sus numerosos viajes internacionales y lo divulgado a partir de los mismos, pese a sus investigaciones y sus patentes, lo que más se recuerda de Fisac en el ideario colectivo no es una construcción, sino una destrucción, la de la llamada Pagoda, nombre con el que se conocía la torre de oficinas de su conjunto para los Laboratorios Jorba.

Obras modernas cuando son rurales, y humanas cuando son urbanas, no en vano, desde las tipologías de las mismas casi se puede hacer un análisis histórico y socioeconómico de lo que le tocó vivir. Así, desde esa primera Capilla del Espíritu Santo para el CSIC, tras la Guerra Civil y con el adoctrinamiento impuesto, proyectó centros docentes e iglesias, las cuales supo transformar tras el Concilio Vaticano II y se convirtieron en su gran especialidad de por vida. Cuando se dinamizó la economía diseñó laboratorios, fábricas y oficinas (hasta IBM confió en su modernidad para dos de sus edificios), así como viviendas para la nueva burguesía, y con el aperturismo y la llegada masiva de turistas construyó un par de hoteles en Mallorca y Fuerteventura. Ya con la democracia, sobre todo tras lo de la Pagoda, cuando tenía más reconocimiento y a su vez menos encargos, llegó a realizar el Teatro de Castilblanco de los Arroyos o el Polideportivo Alhóndiga de Getafe (sobre el que presumía divertido de haber empleado vigas de 51 metros, “las más largas de Europa”), ambos en un entorno de burbuja inmobiliaria en el que Fisac quizás no habría estado muy dispuesto a satisfacer egos políticos ni despilfarros.

Estudio aparte merecerían las viviendas, y sobre todo, como en cualquier otro arquitecto, las que hizo a lo largo de su vida para sí mismo y su familia en el Cerro del Aire, la Costa de los Pinos, Canfranc o Almagro.

De hecho, aunque se lleven la mayor fama, no será sólo en sus célebres templos donde sobresaldrán el magistral uso del hormigón, un medio que Fisac ennoblece aprovechando su maleabilidad, o los cubrimientos con sus famosas vigas-hueso, así como la canalización de la luz en sus estructuras, convertida en un material más de sus obras, siempre con un gran sentido útil y teatral. Todo ello dará forma a una arquitectura que se basará en respetar el entorno, el simbolismo y la funcionalidad requeridos, y que sólo en última instancia se abrirá al “no sé qué”, expresión con la que Fisac se refería al matiz artístico que, en el fondo, no dejaba de formar parte de la razón de ser de cada una de sus construcciones, como por ejemplo en el suelo del Centro de Estudios Hidrógráficos y su apariencia acuosa a la vista. Al cabo, hombre de principios, renegó de Le Corbusier al ver cómo un racionalista de su talla diseñaba unas escaleras que, por bonitas que fueran, resultaban incómodas para el paso humano.

Con todo, en tan breves líneas muy poco se puede decir de la enorme figura de Fisac, el maestro Fisac. De tanto que hizo, sus cien años (murió hace apenas siete, con 93) son como mil, y todavía hay que estudiar a fondo muchas aportaciones hoy más discretas, como su obra teórica (‘La molécula urbana’, por ejemplo, tan esquiva de conseguir) o su invención de la arquitectura vertida y otras patentes. Aunque, su reconocimiento va creciendo, falta aún un largo camino por recorrer. El centenario puede invitar a seguir ese camino.

Javier Rodríguez Cabello* **

1. Conjunto parroquial de Santa Cruz de Oleiros (A Coruña)

Conjunto parroquial de Santa Cruz de Oleiros (A Coruña)

*Sobre el autor: “Javier Rodríguez Cabello es licenciado en Historia del Arte. Redactor cultural y diseñador gráfico, se ha encargado también de gestionar parte del legado del urbanista Arturo Soria. En la actualidad administra la página de Miguel Fisac en Facebook”.

**CV completo, AQUÍ.

Fb sobre Fisac: https://www.facebook.com/miguel.fisac.serna?fref=ts (administrador: Javier Rodríguez Cabello)

* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que, si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.

Autores de la entrada: Stepienybarno

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